[Déjame tocar…]
DÉJAME tocar tu única forma de
existir: la ausencia, el cuerpo vacío que esculpes en el aire asesinado cuando
a las 11 a.m. o a las 6:30 te despides y dejas tu cuchillo a mis pies, y yo
permanezco caído, sin el tacto que te establecía, sin el tacto que lloraba tu
cuerpo y que hoy mide tu distancia.
Pero déjame entrar en tu olvido y
poseerlo; déjame tu estatua de suspiros, tus hombros rotos por mi voz, tu
caricia frustrada, amor, amor, déjame lo que nunca fuiste; déjame tu vacío para
enterrarme y ahí desfallecer hablando alguna vez contigo.
Estoy extrañamente solitario,
inmóvil, seguro de no sentir ni a través de la piel, sino sólo, desesperado,
por mis sueños, o tal vez los planetas deshechos, o tus derribadas lágrimas, o,
mejor mi ausencia inútil. Inútil.