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martes, 19 de mayo de 2026

No tengo casa, poema de José Revueltas.

 



NO tengo casa.
Está derribada en medio de la noche.
Su dolorosa arquitectura
se ha caído.
Entré y seguiré solo.
El viento invade todo lo que no tengo.
La sonrisa antigua que se me ha arrebatado,
el perfecto silencio donde
mi voz es lo único que se escucha.

He vuelto de nuevo.
No tengo nada.
Estoy perdido.




Poema extraído de:


lunes, 2 de diciembre de 2019

[Antes de que me vaya] (Por José Revueltas)



[Antes de que me vaya]

ANTES de que me vaya, antes de que me mueras y me llores, quisiera poseer ese pedazo de sombra en que estabas detenida la última vez, donde no cabías, aquel espacio puro en el que te negabas a estar, pero tan anclado por tu presencia, donde te pisaba el aire y doblaban tu cuerpo aquellas esquinas del tiempo, y tú no hablabas ni reías, detenida, amarga mía, maravillosa y sola. 

Pero déjame, antes de que me vaya, antes de que me dejes, antes de que tu sangre comience a salir de mis dedos y te tome y se embriague para decirte adiós. 

 Enero de 1955



[Déjame tocar...] (Por José Revueltas)








[Déjame tocar…]

DÉJAME tocar tu única forma de existir: la ausencia, el cuerpo vacío que esculpes en el aire asesinado cuando a las 11 a.m. o a las 6:30 te despides y dejas tu cuchillo a mis pies, y yo permanezco caído, sin el tacto que te establecía, sin el tacto que lloraba tu cuerpo y que hoy mide tu distancia.


Pero déjame entrar en tu olvido y poseerlo; déjame tu estatua de suspiros, tus hombros rotos por mi voz, tu caricia frustrada, amor, amor, déjame lo que nunca fuiste; déjame tu vacío para enterrarme y ahí desfallecer hablando alguna vez contigo.

Estoy extrañamente solitario, inmóvil, seguro de no sentir ni a través de la piel, sino sólo, desesperado, por mis sueños, o tal vez los planetas deshechos, o tus derribadas lágrimas, o, mejor mi ausencia inútil. Inútil.





viernes, 20 de enero de 2017

Leyendo a Óscar Oliva; poema de José Revueltas


Leyendo a Óscar Oliva

DE LA muerte, no.
Sálvenme de la vida
Sálvenme de mis ojos
Ya invadidos de gusanos,
De la herrumbre de mis huesos
Y del alma
Atrás doctores, hechiceros, sacerdotes,
Oradores, ideologías en acecho:
De morir, no.
Sálvenme de la vida eterna,
De las cosas que toco y miro,
Sálvenme del amor y de mis
Padres muertos,
sálvenme de este no ser
En perpetua agonía.
México, 14 de junio de 1973




Extraído del libro: